La atracción se observa con mayor interés desde hace un tiempo. Y más aún en estos días que la demanda contenida comienza a moverse mientras que los inversores se interesan en el trabajo y en la necesidad de mirar el ladrillo como un refugio de valor. En ese camino se advierte cómo la gente en estos días busca comprar departamentos. Después de mucha cautela, hoy el comprador vuelve aparecer en parte porque los valores muestran oportunidades muy atractivas. Además, las zonas visitadas siguen en general las tradicionales como Palermo, Belgrano, Caballito y Recoleta, pero también están ganando protagonismo barrios como Villa Urquiza, Colegiales y Almagro, donde hay muy buena relación precio-calidad y oferta de propiedades modernas. Y como explica Norberto Lepore, de la firma Lepore, sin dudas, es un momento donde el que tiene decidido comprar encuentra muy buenas opciones. Después de varios años el crédito hipotecario está empezando a reactivarse, y eso es una excelente noticia para el sector. Varios bancos ya están relanzando líneas de crédito tanto en UVA como en pesos, con condiciones más accesibles y plazos razonables”.
¿Cómo imaginas en estos días y qué esperas respecto del país?
Lo veo en pleno proceso de transformación, con desafíos por delante, pero también con enormes oportunidades. En el sector inmobiliario, percibimos señales alentadoras: hay una demanda contenida que empieza a moverse, inversores que vuelven a mirar al ladrillo como refugio de valor, y un mercado que se va adaptando a nuevas dinámicas con mucha creatividad y empuje. Espero un país que, con trabajo y estabilidad, pueda recuperar la confianza y volver a generar previsibilidad, porque cuando eso ocurre, el mercado inmobiliario responde rápidamente. Creo en la capacidad de recuperación de la Argentina y en el rol clave que tiene la inversión en bienes raíces como motor de desarrollo.
¿Qué se busca en estos tiempos respecto del sector?
Hoy lo que más se busca en el rubro es confianza, previsibilidad y oportunidades reales de inversión. Los compradores quieren seguridad jurídica y valores acordes al nuevo contexto, mientras que los desarrolladores e inversores buscan reglas claras que les permitan proyectar a largo plazo. Afortunadamente, el mercado está mostrando señales de reactivación: hay una mayor disposición a negociar, los precios se están sincerando, y eso genera un entorno más dinámico. En este contexto, el ladrillo vuelve a posicionarse como un activo estratégico, tanto para quienes buscan resguardar valor como para quienes proyectan crecimiento a futuro.
¿Hay mucha gente interesada en comprar departamentos? ¿En qué zonas?
Vemos interés creciente por parte de la gente en comprar departamentos. Después de un tiempo de mucha cautela, hoy el comprador vuelve a aparecer, especialmente porque los valores se han sincerado y hay oportunidades muy atractivas. Hay quienes buscan mudarse, otros que quieren invertir y muchos que ven en el ladrillo una forma segura de resguardar valor. Las zonas más buscadas siguen siendo las tradicionales como Palermo, Belgrano, Caballito y Recoleta, pero también están ganando protagonismo barrios como Villa Urquiza, Colegiales y Almagro, donde hay muy buena relación precio-calidad y oferta de propiedades modernas. Sin dudas, es un momento donde el que tiene decidido comprar, encuentra muy buenas opciones.
¿Cómo responden los bancos? ¿Algunos están relanzando líneas de crédito?
Después de años de inactividad, el crédito hipotecario está empezando a reactivarse, y eso es una excelente noticia para el mercado inmobiliario y para muchas familias que sueñan con acceder a su primera vivienda. Varios bancos ya están relanzando líneas de crédito, tanto en UVA como en pesos, con condiciones más accesibles y plazos razonables. Esto, sumado a una baja en las tasas y a una mayor estabilidad, está generando un escenario más favorable. Por supuesto, todavía estamos en una etapa inicial, pero hay un claro cambio de tendencia: el crédito vuelve a ser parte de la conversación, y eso impulsa la demanda, mejora las expectativas y dinamiza todo el sector.

¿Cuánto cuesta cambiar y cuáles son los valores?
Hoy, una persona que busca cambiar de lugar y se anima a tomar un crédito hipotecario puede encontrar muy buenas oportunidades. Por ejemplo, un departamento de dos o tres ambientes en barrios como Caballito, Villa Urquiza o Almagro ronda entre los 90.000 y 140.000 dólares, dependiendo del estado y la ubicación. Con el relanzamiento de los créditos hipotecarios en UVA, muchos bancos están financiando hasta el 75% u 80% del valor de la propiedad, lo que permite dar un salto de calidad sin necesidad de tener todo el capital ahorrado. Lo importante es evaluar bien la cuota en relación a los ingresos, pero con una planificación ordenada. Es un momento muy favorable para dar ese paso y apostar al crecimiento personal y familiar a través de la vivienda propia.
¿La gente busca otra manera de vivir?
Sí, definitivamente vemos que muchas personas están repensando su forma de vivir y buscan una manera distinta de habitar sus espacios. La pandemia aceleró ciertos cambios, pero esa transformación continúa: hoy se valora mucho más la luz natural, los espacios verdes, los balcones amplios, y la posibilidad de trabajar desde casa con comodidad. También hay una tendencia creciente hacia mudarse a barrios más tranquilos, con buena conectividad, pero lejos del ruido, o incluso a zonas más abiertas si hay posibilidad de combinar presencialidad con home office. La gente espera calidad de vida, seguridad, cercanía con servicios, y sobre todo, sentirse cómoda en el lugar donde vive. Por eso, quienes logran adaptarse a estas nuevas demandas están un paso adelante en el mercado
¿Qué diferencia puede existir entre las obras que están armando?
Hoy vemos que se están desarrollando distintos tipos de obras que responden a nuevas necesidades del mercado. Por un lado, hay emprendimientos más tradicionales, con departamentos funcionales en zonas consolidadas, ideales para quienes buscan invertir o mudarse con previsibilidad. Por otro lado, están surgiendo proyectos más innovadores, con amenities pensados para el nuevo estilo de vida: coworking, terrazas verdes, sectores de relax o incluso espacios para el delivery. También hay un crecimiento en propuestas sustentables y con bajo consumo energético, que atraen a un público más joven y consciente. La diferencia principal está en cómo cada obra interpreta lo que la gente busca hoy: confort, eficiencia, y una experiencia de vida distinta. Y eso, sin dudas, enriquece y diversifica la oferta del mercado.
¿La gente toma ideas del exterior?
Sin duda tomamos ideas del exterior, porque el mercado inmobiliario es cada vez más global y está bueno inspirarse en lo que funciona bien en otras ciudades del mundo. Pero lo importante es adaptarlo a nuestra realidad, a nuestros gustos y formas de vivir. Hoy la gente se interesa mucho por conceptos como el ‘living urbano’, donde los espacios comunes cobran protagonismo, o por desarrollos más sustentables, con eficiencia energética y materiales amigables con el ambiente. También hay un fuerte interés por soluciones prácticas: lockers para delivery, espacios para home office, bicicleteros, terrazas compartidas, y propuestas flexibles que se adaptan a distintos estilos de vida. Lo nuevo atrae cuando mejora la calidad de vida, y eso es lo que más valora la gente hoy.
A lo largo del tiempo y tu experiencia, ¿qué es lo que más te atrae con las obras?
Lo que más me atrae de las obras, incluso después de tantos años, es esa magia de ver cómo algo que empezó siendo un plano, un sueño, se convierte en un lugar real donde la gente va a vivir, crecer, compartir momentos. Cada obra tiene su alma, su energía, y lo más lindo es saber que estás dejando una huella, que estás creando espacios donde van a pasar cosas importantes para muchas personas. Para lo que viene, imagino un futuro lleno de posibilidades: con obras más humanas, más pensadas para el bienestar, para la conexión con lo natural, con la comunidad. Creo que el ladrillo sigue siendo una forma hermosa de construir presente y futuro, y eso me sigue emocionando como el primer día.